TESTIMONIOS

CASO 1:

Hola, mi nombre es Alejandra, les cuento mi historia.
A los 16 años me quedé embarazada de mi primer hijo, el cual a los 6 meses (de embarazo) lo perdí. Fue el dolor más horrible del mundo… los médicos quisieron que reconociera al bebé, cosa que no hice, lo hizo su abuelo, mi papá.

A los 3 meses, en el dolor, vuelvo a quedar embarazada. Casi me muero, la bolsa se me bajó y no podían hacer nada, estuve 12 horas con contracciones, dolor y saber que mi bebé no iba a nacer vivo, sólo lo tenía que expulsar como decían las enfermeras. Lo perdí, lo otro bebé más, otro sufrimiento.
Después de varios análisis se dieron cuenta que tenía un problema en el cuello uterino, que cuando el bebé quiere darse vuelta mi útero no tenía fuerza y los perdía, y la única forma para que tuviera otro hijo era hacerme un cerclaje , que quiere decir que te hacen unos puntos en el cuello del útero para retener al bebé y que así pueda nacer.

3 años después de vivir con el dolor, me quedo embarazada de quién hoy es mi hijo Milán. A las 15 semanas me realizan el cerclaje. Fue doloroso, con miedos, reposo, sólo iba al baño y me volvía a acostar y así estuve hasta las 37 semanas, que nació Milán.

CASO 2:

Karin es una adolescente de Cali cuyo nombre no es real, pero su historia sí. Tiene 14 años y está embarazada; cuando nació, su madre tenía 17 años. Ahora será abuela a los 33

La historia de Karin es dramática. El padre de su bebé es un joven de 20 años que también tiene embarazada a otra niña. Karin se siente enferma, dice que el embarazo le ha dado muy duro. Y aunque su caso es similar a la de su madre, afirma que no quiere repetir la historia. Tiene siete hermanos, todos de diferente papá

En Cali, en los últimos 7 años, 51 mil 751 hogares vieron dramáticamente transformada su vida diaria cuando conocieron que sus hijas estaba embarazadas. Todas menores de edad, muchas de ellas estudiantes y adolescentes de centros educativos públicos y privados. Son residentes en las comunas 13, 14, 15, 16, 21, 18, 20 y uno

Tras esos embarazos en adolescentes hay historias bien complejas, que van desde un enamoramiento físico, hasta el deseo de tener un hijo con el jefe del hombre fuerte del sector. En muchas ocasiones un joven en alto riesgo o pandillero como lo denomina la policía

Pero también son fruto del desconocimiento, de la falta de afecto en los hogares y además de la crisis social que hace de los menores sus víctimas

Igualmente repiten historias de familias como la de Karin, en las cuales hay madres de quince años, abuelas de treinta y bisabuelas de menos de cincuenta años

Estos embarazos se dan en el marco de la profunda crisis social que evidencian los hogares conformados parcialmente, por un padre, una madre o son menores dejados al cuidado de su abuela, porque los padres partieron a otro país en procura de las oportunidades económicas para la familia

Según Diego Calero, secretario de Salud de Cali, se están haciendo esfuerzos de todo orden para romper éste círculo que empobrece y deja sin futuro a los menores involucrados en estos casos. «Y lo estamos haciendo con varios procesos comenzando por el acceso a la información y educación en salud sexual y reproductiva a los adolescentes, rompiendo esquemas y empleando herramientas de comunicación como la música, el teatro y la danza», señala

Solo así se romperán mitos y llegaremos con los mensajes para que sean asumidos por los jóvenes. Además puestos en práctica para evitar embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual

En esa estrategia están operando doce servicios amigables en salud sexual que funcionan en las cinco empresas sociales del estado de Cali.- Allí se atienden temas como responsabilidad frente a la salud sexual y reproductiva de los jóvenes. A ellos han acudido en éste año cerca de siete mil menores de los llamados sectores involucrados en la problemática de los embarazos en niñas y adolescentes.

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